lunes, 19 de diciembre de 2011

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El sonido del 2011

Indie, folk, rock, soul, electrónica, experimental y más. Queda un par de semanas y el 2011 se despide, así que toca clasificar a las canciones que más sonaron... no necesariamente en las radios, pero sí en muchos audífonos.

Considero que este año se realizaron muchas buenas producciones musicales, aunque alguno de los que seleccioné ya tenían un lugar posicionado, es el caso de Elbow, por ejemplo.

La dinámica para este año es simple: primero las canciones más sonadas por solista o banda. Las que están de color roja, son las "favoritas" por así decirlo... es que me resulta difícil saber cuál está mejor producida que otra.

Al igual que los años anteriores, no he elegido a la canción de este año, porque sea una obra maestra, sino porque me recordará siempre las cosas que viví este 2011.

Empecemos.


Adele: Make You Feel My Love / Rolling in the Deep

Björk: Crystalline / Moon

 Cajun Dance Party: Amylase / Colourful life / The Hill, The View & The Lights

Calle 13: Un beso de desayuno / Latinoamérica




Coldplay: Every Teardrop is a Waterfall / Moving to Mars / Paradise

Digitalism: Jet Set / 2 Hearts / Idealistic

Elbow: The Bones of you / One Day Like This / Powder Blue / The Fix / Forget Myself / Fugitive Motel / Grounds For Divorce / Neat Little Rows / Fallen angel

Fleet Foxes: English House / Sun Giant / Mykonos


Foals: Hummer / Balloons / Cassius / Like Swimming / Miami / Olympic Airways / Spanish Sahara 

 Foster the People: Pumped Up Kicks / Don't Stop (Color On the Walls)

 Gus Gus: Arabian Horse / Benched / Over / Magnified Love

Monster of Folk: Dear God / Say Please
  
Radiohead: Bloom / Lotus Flower / Separator

 Red Hot Chili Peppers: The Adventured of Rain Dance Maggie / Dance, dance, dance / Ethiopia


The Libertines: Up the Bracket


Y... el que se la lleva es... definitivamente gracias a la coreografía tan imitada por YouTube y su (perfecta) letra:


Lotus Flower de Radiohead




Seguiré siendo libre mientras la flor de loto siga abierta, por así decirlo, este año se abrió y me ha mostrado un nuevo camino.

Feliz Navidad y nos vemos el próximo año. 
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lunes, 14 de noviembre de 2011

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Cuchicanca: IV Festival del lechón en Orcotuna

Un fin de semana cualquiera, piensas "¿adónde voy ahora?", extrañamente prendes el televisor y te enteras de un festival de lechón, sin cuestionar nada, alistas la cámara de fotos, algo de sencillo en el bolsillo y sobre todo: muchas ganas para comer, conocer y caminar.

El destino: El distrito de Orcotuna.

Toponimia: ORCO – Cerro y TUNA – Rincón
Ubicación: Ubicada en la provincia de Concepción, región Junín, Perú.

¿Cómo llegar?

Si vives en Huancayo, se encuentra a 15 kilómetros, en la margen derecha del río Mantaro. Si chapas una combi llegas en 20 minutos, en tu troncomóvil (particular), en diez minutos.

Si vives en Lima, viaja a Huancayo. Y si vives en el extranjero, viaja a Perú.

Una de los platos más reconocidos de la zona es el lechón, es por eso que se han ganado el apelativo de "cuchicancas". Así que para impulsar el turismo, al igual que en los últimos años, se realizó el "IV Festical del lechón".

Tenía que aprovechar el momento, ya que soy amante de la carne de cerdo. Además recordando el lugar que desde los siete años no visitaba.

Ella es conocida como "La gringa", si buscan un buen lechón, búsquenla. No se arrepentirán.


Otra lechonera vestida -más o menos- de huanca.

Dulce Esperanza, del Cusco. Quien puso a tonear a la gente.

Una rica pierna de lechón.

Una chibola sin complejo alguno se animó a imitar a Dulce Esperanza.


Vista de las casas en Orcotuna.

Ya es épocas de comer tunas.

La iglesia matriz de Orcotuna, en honor a la Virgen de Cocharcas.

Vista del distrito

Un señor que arriaba a sus ovejas, fácil nunca sufrirá de frío.


Iglesia matriz a la Virgen de Cocharcas - Orcotuna

Otra vista de las casas tejadas.

Vista de la ciudad desde el cerro Santa Inés (3300 msnm).

Soy la lluvia que sube por las tardes para buscar un espinal donde vaciar mi existencia.

Vista panorámica del Valle del Mantaro.

Filtración de luz solar

Capilla en lo más alto del cerro Santa Inés.

Paseo de antorchas

Los anuncios (comúnmente llamados) chicha. 

Como despedida, un perro que se atrevió subirse al techo de una casa.

Bueno... espero que les haya gustado las fotos. Nos vemos un próximo lunes... y a comer lechón.
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miércoles, 2 de noviembre de 2011

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Lunes de Fiel: El primer año

Un año atrás me alegré por un lunes feriado, hoy estoy más contento: el feriado se extendió hasta el martes. Cuántas cosas han cambiado durante esta última época con este blog: Lunes de fiel.

He contado anécdotas, he publicado sobre las nuevas canciones de Coldplay, he continuado con mi ranking anual en búsqueda de la canción favorita. Pero sabía que algo me faltaba. Estuve recorriendo (y recordando) los post de Ulrike World y me percaté que no cuelgo las fotos que saco de los lugares adonde visito; los poemas los dejé exclusivamente a El PoeDiario y mis últimos trabajos de la universidad ya no encuentran sus espacios. Así que para este año volveré a postear fotos, esas en paños menores no. Y como siempre, intentaré hacer todo lo menos parametrado.
Tuve post que nunca llegaron a publicarse como “Adiós, Harry Putter”, “El llanto en Trujillo” y “Vía expresa”. Uno, porque me llegó comparar momentos de mi adolescencia con las películas de la saga del mago cuatro ojos. Dos, que no debo hacer llorar a nadie, mucho menos hacerlo recordar. Tres… tal vez algún día me anime a postear la conjunción que hice entre la vida de Amy Winehouse y Martín Adán.

Sí me han dicho que el blog ya no está de moda, pero esa idea es un simple supuesto generalizado. Así que levanten las manos los infieles que siguen este blog. Gracias a Evelyn Maldonado, quien personalmente me dijo sigue este blog y hasta me desmintió cuando expuse para el volumen 7 de PechaKucha Night  y refirió que no siempre posteaba los lunes, por eso, al jode, este post sale un miércoles. A José Martín, quien con sus comentarios positivos resalta la existencia de este espacio. A dos amigos cercanos que también confesaron ser infieles lectores… y bueno, agradezco a los curiosos, los sapazos, a los que al buscar Dr. Chapatín en Google les sale la imagen de mi post Latortura del gym. Eso es todo, en cuanto a agradecimientos, o sino ya pareceré una miss mundo que agradece hasta a la viejita que le hace la manicure.
(Hasta ahora me pregunto para qué tengo un contador de visitas que ya va en 7802, si no he puesto ni anuncios de la pollería del barrio)

Cómo has cambiado, mocoso

Orson
“Que el año pasado eras más flaco”, “Estás más pastrulo”, “Esas son ojeras o bolsas para la basura”, “Adónde te fuiste de viaje que estás más quemado”… etcétera, etcétera. Son los más comunes dichos que he escuchado durante los últimos meses. A los que han notado que estoy panzón, de paso se aprovechan en sobármela (la barriga), o me ven cachetón: baaah, es que he entrado en una nueva dieta basada en lasagna, pizzas, chancho al palo, al cilindro, al honro, y todas las posibilidades que haya de preparar la carne del animal que tanto me gusta. Sí, he subido alrededor de nueve kilogramos. Lo de bueno es que me he liberado de muchos complejos como el de envejecer y engordar: es cosa de quienes viven de su cuerpo. Me siento contento de tener la edad que tengo, no hay nada más que me pueda gustar, es paja envejecer y sentirse bien. Más que –creo– he entrado a la etapa prolífica en el que todas las cosas tienen un porqué y brillan con las formas de significación que pueden tener. Pronta la estabilidad que estoy asimilando en varios aspectos, cosa que al acabar la universidad podré consolidar y empezar con mis proyectos personales. Ah… me había olvidado de una frase: “Te estás volviendo alcohólico”. Bueno… no soy, son ellos. Desde que he empezado a filtrarme en el mundo periodístico, me resultó más fácil meterme en el mundo alcoholístico. Sólo para tener una idea: Huancayo, capital del cañazo y el alcohol metílico en el país sumado al periodismo. Más bien ya voy dos semanas sin consumir (excesivamente) por bien de mi hígado, a quien le tengo una cuenta que no podré saldar nunca, sólo cuidándome. Además evito equivocaciones al mandar mensajes de texto por las madrugadas o evito que mi subconsciente se exprese de tal manera absurda.

Noche de guitarras, brujas y electrónica

Huancayo dejó de ser un valle de personas trigueñas, lampiñas, narices aquilinas, miradas cetrinas y baja estatura, para pasar a ser un valle de criaturitas azules de gorros blancos, al menos ocho de cada diez niños de cada cuadra en la Calle Real estaban disfrazados de los famosos Pitufos. Si me rapaba el cabello y le cortaba parte de la oreja a mi gata Moya y le ponía de nombre Asrael, fácil la hacía de Gargamel y para hoy ya hubiese montado mi dulcería.

Mientras esperaba la noche del 31, día de la canción criolla también, nuevamente tanteaba entre las posibilidades. Recordé a Malicha siendo perreada por el conejito de Club, pero aquella discoteca ahora se había convertido en la preferida de… jóvenes (relativamente) que tal vez por sus antecedentes culturales le han desarrollado una fobia al agua y jabón, a la poca combinación de prendas y todo aquello que ellos llaman frivolidad y otros buen gusto. Descarté todas las posibilidades de alcohol. Así que llamé a mis amigas para saber adónde ir, no demoró mucho decidir: Rústica. (No es propaganda, es recomendación). O sea, en Huancayo si hay dos lugares “bien” son el Taj Mahal y La Noche, en la primera son unos racistas de eme, en la segunda ofrecen tragos demasiado caros, no hay buena atención y la música está en algodón. Así que tuvo que venir una empresa de Lima para enseñarles a las otras que todos entran, se debe tratar bien a los clientes y poner buena música. Después viene la dialéctica porque en toda la ciudad habrán cincuenta discotecas aproximadamente, donde tienes que tener mucho cuidado si has llevado cosas de valor o buena cantidad de billete, y si esa no es tu preocupación, pruebas bien el trago o terminarás como los pepeados que a diario salen.

Volviendo al tema de la noche, ya intuía que no iba a ser el único con la camisita a cuadros (look indie) sobre un polo de estampado llamativo, así que como valor agregado me puse unas orejitas de ratón (entiéndase: Mickey Mouse), pero no creí ver una réplica de Buzz Lightyear en esponja, imaginé al pata que fue disfrazado así morirá virgen, pero tuvo una ventaja: ganó cien dólares en el concurso. Para el próximo año me disfrazo del Señor car’e papa.
Tefa con sus cachitos (denotativa y connotativamente), Malicha con su corsé animal print que se compró en el mercado (aunque nadie lo notó), las demás como siempre: de toneras. La cantidad necesaria de personas para poder bailar. Lo que me gustó más fue las horas de electro… tanto así que me había olvidado ir al baño y al ver mi reloj: 03:00 horas. Creo que nunca en mi vida había bailado tantas horas seguidas. Esta vez la nota divertida la puso Nadine (con un mes de luto), quien disfrazada de diablita participó por la chica más “coqueta” de la noche y al recibir su respectivo fajón de billetes dijo: “Conste, es para pagar la pensión de mi universidad”. Todos: “Siií, mucho te creemos”, la cosa que hasta el final del cierre de edición, Nadine ha declarado que el dinero que tiene ahora le sirve sólo para comprarse dos bolsas de Chizitos.

La noche corría y corrían, Tefa pasó de brazo en brazo, de manoseo en manoseo, Malicha se alejaba, la perdía de vista y aparecía nuevamente, mientras yo me quedé con su prima Romina que me tentó al invitarme su piña colada cuando yo sólo tomaba agua mineral.

Al salir, el cielo ya estaba iluminado y Tefa gritaba “Ay, qué me dirá mi mamá que me está llamando desde las dos de la mañana”. Al poco rato me llamó y le expliqué que nos encontrábamos “bien” porque quería mandar a su papá para recogerla. Instantáneamente me vino a la mente la ocasión en la que (según) Tefa tomó tanto whisky en la discoteca Taj Mahal y su papá tuvo que irla a recoger al día siguiente porque los dueños del local la encontraron tirada en una esquina.

Por eso, ahora al alcohol al que mirarlo de lejos, porque de cerca, antoja. Al menos pude relajarme luego de amanecerme tres días seguidos durante las parciales de la universidad.

Y para terminar: la canción que le ha dado nombre al subtítulo de este blog: Grounds for divorce - Elbow



Hasta un próximo lunes de infiel.
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miércoles, 19 de octubre de 2011

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Paradise (video oficial)

Chris Martin recuerda que procede de una familia sudafricana, se disfraza de elefante y va en busca de sus amigos, o como él muchas veces lo tradujo: su libertad. 


Con ustedes, Paradise (el video oficial). 



Y si fue realizado para recordar a todos que alguna vez el ser humano fue tan estúpido de haber creado el Apartheid...vale darle un par de aplausos.



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lunes, 3 de octubre de 2011

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Soledoso invierno rojo

Las vacaciones llegaron y también los Red Hot ChiliPeppers, aproveché para viajar a Lima y despejar mi mente. (Aunque con bastante retraso, este post se terminó de escribir hace 7 días)

Me encontraba sobre una cama tibia, pero ya había amanecido y las cortinas se agitaban, alguien había abierto las ventanas y se podía divisar muchos árboles afuera, el cuarto estaba iluminado más por las paredes de colores claros. Ese alguien ya estaba vestido, con un short e iba a jugar fútbol, pude verle las piernas, me dieron ganas de despertar, pero no quise, estaba realmente feliz. Sin embargo, desperté y al abrir la cortina de la ventana del bus me percaté que ya me encontraba en Ate Vitarte. La neblina era densa y provocaba dormir más, intenté volver a dormir e insertarme nuevamente en ese sueño, parecía un tonto desesperado.

Hasta que llegué a la casa de siempre, mi tío no estaba enterado de mi llegada… bueno, las semanas que estuve –creo– poco se percató de mi presencia.

El C@binero

Foto: Virgen María en Magdalena del Mar por Galileus / Flickr
Bueno, estaba en Lima, tenía que ocuparme en algo así que fui para la cabina de Internet de Magdalena (que ya comenté en un post) y nuevamente comencé a sumergirme en… Taringa para bajar todos los discos posibles.
Desde que ingresé a la universidad, todas las vacaciones he vuelto siempre a la cabina donde trabajé el 2007, algunos clientes ya se han casado y vienen con los hijos, uno fue asesinado, los pequeños ahora ya son adolescentes cambiando el Vice City por Facebook, otros sufren de esquizofrenia, los ex-jóvenes trabajan y visten en terno porque ahora imprimen cartas, oficios, solicitudes, etc en vez de tareas de la universidad, varios ya tienen Internet en casa, pero la gran mayoría sigue concurriendo y la cabina sigue manteniendo esa calidez del rinconcito de la esquina. Así como ellos han cambiado de etapas, lo mismo me ocurrió, porque ya estoy en los últimos semestres de la carrera y legalmente podré hacer prácticas acabando el año. Conclusión: mi retorno a Lima desde el próximo año tendrá que saltarse las vacaciones hasta obtener la bachilleratura… o hasta que venga Radiohead o Coldplay.
Esta vez, el dueño nos invitó a su casa para confraternizar, en sí… ya no debería decir el dueño, porque Antonio es ya como un amigo más, al igual que Jesús, el otro brother que atiende.
La confraternización trató un sábado en el que empezamos con pisco sour, parrilladas, una caja de chelas y un anisado colombiano… yo quedé inconciente, mientras Antonio y Jesús la terminaron con whisky. Al día siguiente, despertamos al mediodía y en un estado casi catatónico, me sentía como que sumergido en una botiga de alcohol de cien grados y me preguntaba ¿habrá sangre en mi alcohol? Más bien la esposa del dueño preparó un caldito reponedor que me devolvió parte del alma al cuerpo. Al ver mi celular no tenía ni una sola llamada, me pareció extraño… seguro mi tío también habría acabado como yo.
Empalmé con Mistura (resaqueada), ya que era el último día del evento, aunque me dio mucha pena porque un 49.9% de lo que consumí terminó en el baño mediante el proceso al que recurren las personas que sufren de bulimia y yo lo llamo “buitreo”. No podía rechazar la invitación, pero no olvidaré en especial el sabor del chancho cocinado en caja china y la alergia que le desarrollé a la sección de bebidas.
La despedida vino por la noche y, tal vez, era la última ocasión que salía cerca de la medianoche para regresar a mi casa caminando por la Av. Brasil.

Los Red Hot

Snorlax
Mi gran amiga Tefa también viajó por las vacaciones, ocasionalmente nos encontramos para cenar y lo más indispensable: conversar. Porque durante estas vacaciones sentí en varias ocasiones un espacio vacío que no supe cómo cubrirlo o llenarlo, quizás fue porque no pude reencontrarme con los amigos del colegio, no visitar a mis amigos que ya no están en el colegio o no poder tener un cuerpo cálido cerca.
Cuando descansaba prefería perderme entre los diálogos de Nekrassov de Jean PaulSartre… ¡ah claro! Ahora entiendo el porqué me sentí así… maldito, Sartre, había olvidado que no es recomendable leerte en invierno.
Volviendo al tema principal: El miércoles 14 de septiembre llegó luego de tantas esperas, Tefa y su prima Lorena llegaron tempranísimo al estadio nacional para separar la cola… bueno, como me gusta dormir bien, por no decir dormir como un Snorlax llegué cerca al mediodía y pude colarme adelante porque Tefa le había hecho el habla a unos patas que por coincidencia también eran de Huancayo y acamparon desde el día anterior, al comienzo como que los patas, algo renuentes, aceptaron que me cole, pero creo ya se hicieron a los cojinovas cuando la prima de Tefa llamó como a catorce de sus amigos para entrar. Así no se vale.
Durante la espera, pasaron como diez mil veces los vendedores de polos, la mayoría vendía con los estampados más huachafos, pero dos patas que sí apostaron por lo sobrio y el minimalismo, terminaron de vender todos antes de la tarde. También hubo binchas, pines, poster (WTF!), CD’s y faltaban calzones nomás con el asterisco de la banda.
La mamá de Tefa nos trajo almuerzo y ya no faltaba mucho hasta que abrieron las puertas de remodelado estadio y todos emprendimos carrera.
La mancha de la espera
Ya es como que mi cuarta experiencia en conciertos así me resulta algo conocido todo el proceso previo de espera que hay siempre si se quiere estar en buena ubicación. Esta vez preferí no entrar con la cámara de fotos y el celular porque ya intuía que la gente se iba a loquear y poguear.
A las nueve de la noche la banda telonera arrancó, se trataba de Foals, una bandaza… claro, ahora atino más al decirlo que ya me he vuelto asiduo a escucharlos por las noches.
El plato fuerte vino encabezado por Anthony Kiedis notoriamente y bien dicho viejo al igual que Flea, la noche se llenó de funk-rock, aunque el sonido fue criticado más por los de zonas lejanas. No sentí tanto la simbiosis que debe existir entre artistas y público, por ese lado lo sentí frío y más cuando tocaron canciones de su nuevo disco I’m with you, la gente se quedaba como que palteada, aunque no fue el caso de Dance, dance, dance y The adventures of raindance Maggie.
Clásicos como Californication, By the way (donde me empujaron cuando salté lo más alto que pude y terminé con el codo lastimado), Under the brigde, Give it away, Aroundthe World, Dani California y Can’t stop. Fui uno de los pocos loquitos que se emocionó cuando tocaron Throw Away Your Television que no la esperaba mientras coreaba agitando el polo que regaló esa chela que siempre digo no la diré porque me volveré burro y bruto con be de Brahma.

Ya sin estrés luego de tantos trabajos en la universidad, el momento de regresar llegó. Huancayo se convirtió en la ciudad más podidamente lluviosa y nuevos proyectos laborales me esperaron. Creo que este año desde que estoy inmerso en el mundo mediático se me han abierto muchas puertas y me siento contento por eso. Ahora queda esforzarme más, amanecerme (sin alcohol, claro), ajustar los horarios y tener ese ritmo que antes lo consideraba jodido, pero con los meses resulta que se te acostumbra y ya no lo quieres dejar porque sino volveré a sentir ese soledoso invierno que calienta mis venas y me impulsa a escribir o como un amigo lo mencionó: soledad fecunda.

Hasta un próximo lunes.

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lunes, 12 de septiembre de 2011

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Paradise, lo nuevo de Coldplay

El quinto álbum de estudio de Coldplay, Mylo Xyloto, ya tiene fecha de salida: 24/11/2011. Hace unas semanas se reveló la portada de disco y las canciones que contendrá. Sin embargo, faltaba algo... claro, lo más importante: el primer single estrenado hoy desde tempranas horas: Paradise.



Y lo puedes escuchar primero aquí:




Letra:



When she was just a girl 
She expected the world 
But it flew away from her reach 
So she ran away in her sleep 
And dreamed of paradise 
Every time she closed her eyes 

When she was just a girl 
She expected the world 
But it flew away from her reach 
And the bullets catch in her teeth 

Life goes on, it gets so heavy 
The wheel breaks the butterfly 
Every tear a waterfall 
In the night, the stormy night, she closed her eyes 
In the night, the stormy night, away she’d fly 

And dream of paradise 

She dreamed of paradise 

So lying underneath the stormy skies 
She’d say oh, I know the sun will set to rise 

This could be paradise 

This could be paradise 
This could be paradise

    (Va acompañada de coros y palmadas, nuevas incorporaciones desde el disco precedente)


    La espera fue menos desde Every Teardrop Is A Waterfall EP (03/062011) que contiene además dos canciones: Major Minus y Moving to Mars. Semanas después, la banda sacó un videoclip del que da nombre a este EP, donde lucen nuevos atentos más recargados de color y una onda más urbana, bueno... su música desde Viva la Vida ya lo es.
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    lunes, 29 de agosto de 2011

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    La Navaja


    Más de 10 horas en la universidad  por día durante la semana, un sueño (intento de pesadilla) que me despertó sudoroso y un fin de semana en el que volví a probar aquel mundo oscuro que siempre contenemos en nuestras mentes retorcidas.

    Había terminado de comprar el pan de la mañana de la típica tienda de la esquina, de pronto entra un joven que hábilmente posiciona una navaja en mi rostro, lo sentí tenso, firme, a punto de insertarse en mi piel. Me sujetó para llevarme a mi casa, vi hacia las ventanas del segundo piso, divisé a mi tío, le mandé un mensaje. “Sal”. Fácilmente mi tío se aproximó y pudo librarme del maleante que había tirado su navaja, la tomé y me dirigí hacía él para propinarle un certero corte en todo el cuerpo…

    Desperté y quise interpretar todos los elementos simbólicos que tuve en ese sueño… pero los síntomas de la gripe y una creciente picazón en los ojos me llevaron nuevamente a los brazos de Morfeo.

    No quería levantarme, tenía fiebre y dolor muscular, pero tenía que apoyar a todos mis amigos para realizar un conversatorio, así que me duché y al salir tomé un antiestamínico, cosa que nunca hago ya que tengo mala experiencia con las pastillas.

    Los micrófonos, la mesa, las sillas, las carpetas de trabajo, los papelógrafos, el break, etc… todo para intentar no tener errores, aunque los tuvimos y los tendremos siempre (tal vez en menos grado), ya que con la práctica la teoría se pule.

    Al finalizar, nos fuimos a almorzar en plan de las tres de la tarde, todos cansados luego de varios días de trabajo previo, en papeleos, solicitud de local, compras y caminatas.
    No suelo poner nombres, sin embargo, me es inevitable. Gracias, Pamela, Stephanye, Julissa, Rocío, Omar, Ranulfo, Henry, Luis y Lincoln. A los expositores y a la docente Ana Prado que impulsó la realización.

    Por la noche, con otra pastilla encima (para no caerme en pedazos), me encontré con “Pam” y la noche tuvo un giró de 270 grados.

    Cuando estábamos en un chupódromo (El Pitbull), Pam sacó una hoja Gillette, la misma que contenía la navaja soñé, me sorprendió demasiado, pero ella nos mencionó que era una navaja que no tenía filo, que sólo servía de adorno o para llevarlo como collar. Sus patas comenzaron a juguetear con el objeto, yo preferí no hacerlo porque me quedé un poco perturbado luego de haber recordado el terrible sueño.

    Luego fuimos a la fiesta de cachimbos de la facultad, la mancha de siempre, los pasos de siempre y alcohol, alcohol y más alcohol para los que pedían despegar los pies del piso. Más bien, en las dos últimas reuniones chupísticas con unos colegas he quedado con buena imagen ya que pasada las cinco de la mañana y seguía igual de sobrio. O es que me sirvo poco o es que algo raro me debe haber pasado.
     
    Para cerrar con broche de oro la noche (o mejor dicho: la madrugada), fuimos a mi casa para terminar la mitad de botella de whisky que tenía.

    Tal vez lo que pasó después en algún momento lo olvidaré o lo recuerde siempre, pero siento que a las seis y media de la mañana mientras los cerros se hacían azules entre la neblina y ya el cielo estaba totalmente iluminado, el que oscurecía era yo.

    Era yo esa navaja de mentira que no puede llegar a cortar. Se me vino a la mente a las personas que tal vez herí con mi mal filo. Quise tener a todos a la vez y pedirles disculpas. No era racional, no era emocional.

    Me siento bien por momentos, cuando sé que algunos se han convertido en grandes amigos y pocos he tenido que guardarlos en el baúl del olvido… o del sueño, porque sólo mediante ese estado se revelan y vienen, se abren paso y logran entrar a la navaja que tengo como corazón, algunas veces sin su hoja de Gillete.


    Lo fregado fue al día siguiente, que desperté y no pude ver casi nada, me asusté... "me había quedado ciego". No, esa telita que cubría mis ojos sólo tenía un nombre: conjuntivitis. Más terrible que una ceguera: estar vendado.

    Hasta un siguiente lunes.
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    lunes, 8 de agosto de 2011

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    La eterna primavera


    El agua es el elemento que purifica las cosas y las libra de todo aquello que el ser humano ha dañado; el agua salada es la comunión entre lo humano y lo natural.

    “Sin vacaciones hasta septiembre” era la frase que me rondaba la cabeza desde que empezó el mes de julio, tal vez tuve ganas de maldecir a alguna autoridad universitaria o alumno que encabezó la toma de la universidad por más de un mes, pero era hacer hígado en vano… la ANR ya había puesto una comisión de orden y todos agacharon la cabeza sin tregua alguna.
    Luego de haber sido reportero para otro periódico local por las vacaciones forzadas y pasarme las noches leyendo, me propusieron viajar… la cosa fue señalar bien a qué parte del país, Huánuco o Trujillo. Era indudable, amé, amo y amaré el mar y el clima de la costa.
    Así que llegó la última semana del mes, donde todos los fanáticos cuelgan sus banderitas bicolores y se incrementan con el complejo de “si mi bandera es más grande, soy más patriota”. Bueno, al final todos tenemos que ponerlo (quizá porque no tenemos tanto dinero para pagar las multazas que ponen las municipalidades).

    Dejando la posería de lado, enrumbé a Lima y por primera vez no llegué a mi jato, que fue algo extrañamente nostálgico.

    Preferí ir a una agencia de transporte para embarcarme en un vehículo más seguro, sin embargo, acepté la idea de ir al terminal de Fiori… más por curiosidad y la adrenalina que provocan esos viajes donde el carro para cada cierto tramo, no te dan comida ni cobija y te las ves más por ti mismo.

    Esta vez iba más allá del “Norte”, mucho más lejos de aquella parada que tengo desde hace seis años. El lugar donde he guardado parte de mi esencia para poder vislumbrar un poco de eternidad. La misma eternidad que llevo en el corazón en forma de primavera.

    Mientras escuchaba a los MGMT, Cajun Dance Party y Coldplay iba avanzando observando el mar, claro… en tanto por tramos se podía divisar.

    Entre tablazos, dunas y esteros llegamos a Huarmey donde por fin se estacionó el carro luego de tenernos moribundos del hambre, y como caníbales salimos a buscar una mesa desocupada, pero cuál era el menú… “pescado o pollo frito”. Sólo me gusta el pescado en ceviche y del pollo estoy cansado. Me sentí como en las últimas elecciones presidenciales. Así que tuve que esperar al pollo.
    Pasaron media hora y éramos varios que sólo vimos circular los platos, hasta que nos dijeron “se nos acabó el pollo”. Nooo… Era notable que tal negligencia ocurrió porque el restaurante no se daba abasto de atender a los pasajeros de tres carros a la vez. No quedaba otra: buscar al chofer para lincharlo.

    Con un par de huevos sancochados en el estómago continué en el viaje, me topó el sueño y recuerdo que ya entrada la noche prendieron las luces y anunciaron que estábamos en Chimbote, aún soñoliento pude divisar algunas casas y al salir de la ciudad sentí un ligero olor a pescado, creo que eso me hizo dormir nuevamente.

    Monumento a la Libertad, esculpido por Edmundo Moeller
    Un par de horas después ya estábamos en Trujillo, lo primero que quise hacer fue “comer”, sin embargo había que cumplir el protocolo, primero buscar un hospedaje, bañarse, cambiarse de ropa, etc… pero todo me llegó al par de huevos (sancochados).

    El dueño de hotel muy parecido a un viejo amigo, nos recibió muy cálido… luego visitar la plaza aunque necesitaba alimentarme, corrí a la pollería Cachito que me recomendaron, porque por las noches hay más pollerías que cabinas de Internet.

    Los días en Trujillo transcurrieron, uno más largo que el anterior, uno más cálido que el otro.

    Definitivamente tendré que volver, me sentí realmente cómodo, como en casa. Serán eternos los recuerdos de la visita a la Huaca de la Luna y Huaca del sol, Huaca Arcoiris, Chan Chan, la ciudad de barro más grande del mundo y, por su puesto, Huanchaco. Uno de los taxistas de regreso a la ciudad, nos comentó que hay muchos más lugares que nos faltó visitar, como hacer esos tour más alternativos.

    Ocaso en Huanchaco
    El lado frívolo tocó cuando fui al Real Plaza y encontré una Bembos… después de años, luego para más noche un merecido whiskie que convirtió la noche en algo más allá de horas de oscuridad.

    Las veces que estuve en Huanchaco pude observar unos ocasos que parecía apretarle el corazón al cielo y se lo exprimían entre las nubes. Probé el mejor ceviche, paseé en caballito de totora, comí Frito en todos los desayunos que estuve por allá.

    Estaba caminando por Lima o por Trujillo, salía del Centro Cívico para tomar el bus de regreso a Huancayo, salía de una agencia de regreso a Lima.
    Estaba en alguna parte del país, caminando, entre la arena o el asfalto, mirando un anochecer o el eterno ocaso que revivía la primavera que guardo siempre adentro, en ese espacio infinito que almacena los buenos sentimientos.
    El sol se despide

    Hasta un próximo lunes.

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