La tortura del gym

¡Auch! Esta semana  (de contracciones musculares y lluvias continuas y duraderas) ha sido –por no decir– jodidademente productiva.

Hace dos semanas mis patas ya me habían escuchado el rollo de “voy a empezar a ir al gym”… lo dije tantas veces que ya caía espeso porque al final nos dejaban nuevos trabajos y/o me ocupaba haciendo otras cosas y olvidaba mi principal objetivo. Pero esta semana me decidí.
Primero busqué dónde. Si Gym X, Gym Y o Gym Z.

X ofrecía una oferta incomparable: pagas dos meses ahora y te daremos tres meses, o sea te regalaremos un mes. (Sí, pues no sé sumar ni restar) ¿Cuánto es? 200 soles nada más. Adiós.
Y ofrecía la misma oferta que el anterior, pero cuando le pregunté cuánto es por sesión, no evitó mirarme con menosprecio. Adiós… ah no, vuelvo más tarde.
Z ofrecía muuucho menos y con un buen gesto me convenció.
Lunes por la tarde, ya me encontraba calentando para empezar con las máquinas. ¿Qué deseas sacar más? Quiero sacar más notas, quiero sacar más plata, quiero sacar unos escritos de la... (formidables), quiero sacar más a mi perro a la calle porque últimamente anda en celo. No, todo eso sólo lo pensé. Atiné a responder: ¿crees que mis brazos son desproporcionadamente delgados para mi cuerpo? No, todo tu cuerpo está desproporcionado. Tuve que reír, no por la bromita que me había jugado el instructor sino porque él reía y se le veía un huecazo entre los dientes. Es chimuelo.
La primera máquina para brazos, sentado con las piernas y brazos para adelante, los pies firmes para poder compensar mejor el peso de las barras de metal conectados por unas cadenas que jalaba con los brazos.
    -No debes jalar ni soltar rápido.
    -A ver…
    -¡No!
    -Mira, jalas despacio, sin prisa… luego devuelves igual, despacio.
    -A ver ahora…
    -¡No!
    -No qué.
    -No me mires así…
Bueno, luego de las pequeñas “bromas” del instructor Miguel tuve que cumplir mi tarea: 4 jaladas de 5 Kgr, 10 Kgr 15 Kgr y 25 Kgr cada uno. Y sólo pude llegar a dos en las de 25 Kgr.
Está bien, muchachón. Descansa un minuto y cambiamos de máquina.
Tomé un poco de agua… vi el reloj: 6:20 p.m. Vaya ya veinte minutos en esto, me sentía contento hasta ese momento porque se me tensaron los músculos del brazo y pecho. Sólo había un pata ejercitando sus piernas en una posición muy extraña, luego se dirigió a uno de los tantos espejos que hay, se sacó el polo y comenzó a mirarse obsesivamente… sólo pensé en el Dr. Chapatín y en su frasecita “Ya me dio cosas”; mientras el instructor estaba afanando a tres chibolas que se están preparando para ingresar a alguna fuerza armada.
Vino la segunda máquina, “esta es para sacar espalda, porque si quieres sacar brazos primero debes tener pecho y espalda” dijo. O sea, qué tengo ahora.
La tercera máquina, también “es para que saques más espalda y hombros”… uuuf ahora sí quiero descansar. 7:00 p.m.
Ahora, muchachón, vamos a las pesas. Me quedé con los ojos abiertos al ver los platillos… no, no, esos no mires ahora. Me dio unas pesas pequeñas de 5 Kgr para cada brazo. Mírate al espejo y levántalas durante quince minutos. Por el espejo sólo veía patas agarradazos, un par de tías muy bien contorneadas… escuchaba cómo Miguel denominaba a los primerizos: las calaveras. Bueno… ya no me sentía un bicho raro ya que había un par de patas más mucho más delgado que yo… qué daño, parece que ellos ya ni comen.
Más agua, ni una gota de sudor. (No porque no me hay cansado, sino que no es común que sude en una ciudad de clima seco totalmente)
A las siete y media ya no me parecía un gym, era una cámara de tortura. Lo veía como las salas del museo de la Santa Inquisición. Porque nadie paraba, seguía, seguía y seguía. Me sentía cansado, me dolían levemente los brazos y el abdomen (por una de las últimas máquinas en el que quedé sin tocar el piso y tenía que levantar las piernas continuamente) Sin embargo, quería seguir, como todos… Ahora éramos como 25 personas en constante movimiento, que paraba sólo para beber (agua). Luego la bicicleta, no la que provoca la tía veneno de la esquina, la máquina para pedalear como un loco que de te deja frustrado… más a mí que acostumbraba a pasear en bicicleta y ver paisajes, aunque sea combis.
Siete y media.
    -Ya no más, Miguel.
    -Está bien, tienes buena resistencia eh…para ser tu primera vez.
    -Y eso que no hago ejercicios ni en mi cama.
    -Pero sí con la mano.
    -Claro, para cargar las compras del fin de semana.
    -Ahora, ¿vuelvo mañana?
    -Si estás bien… claro.
    -WTF…
    -La primera semana es así, luego ya se te hará un vicio.
    -Vicio…
Lo pensé, repensé y tal vez tenga razón porque tengo nuevamente ganas de la tercera sesión (con las máquinas). Lo que me olvidé fue de la alimentación… porque es inevitable no comer un  pollito a la grasa (brasa) o un KFC… o mejor aún, una lasagna, que me he vuelto adicto a comerla cada semana.
Al día siguiente me desperté, abrí los ojos y algo pasaba… ¿dónde está mi cuerpo?
Ahhh…
A las justas pude lavarme la cara y los dientes para salir a la universidad, no quería que me toque nadie. Menos esos abrazos de oso que suele darme Tefa.
Al día siguiente se me puso de color de hormiga, los brazos me dolía demasiado, no pude dormir de costadito (que es mi posición favorita). Hasta que llegó el jueves y volví. Esta vez con los brazos más fortalecidos.
Todo es perspectiva al final, según lo que hagas te miras. Ahora me miro un poco diferente y espero no llegar a mirarme como el loco de las piernas (que así lo llamo mentalmente) ante un espejo. He tenido una semana cargada de trabajos. He empezado a leer El Príncipe de Nicolás Maquiavelo… tenemos que realizar una muestra de Caricatura y Repentismo para la semana que viene, tocaba ir a los conversatorios de acreditación y nueva currícula de mi facultad. Ver la expoferia que organizó la facultad de Forestales… no pude ver a mi pata Ricardo ni vendiendo bonsái.

Esta semana será la misma rutina con el gym e imagino sufriré menos.
Se acerca el fin de año y como era costumbre en mi blog anterior ya seleccioné las mejores canciones que pasaron por mis oídos durante los 12 últimos meses. También tengo un “Top 10 de videos sobre ruedas”… y estoy pensando seleccionar a las mejores canciones de la primera década del siglo XXI. Agárrate Coldplay, que tienes competencia.

Tengo que continuar con el día.
Hasta el próximo lunes.

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