The Black Eyed Peas en Lima

Todo empezó hace seis años, cuando The Black Eyed Peas sacaron Hey mama y no había quino (quinceañero), despedida de semestre, tono, cumpleaños, reuna o algún evento chupístico que no la tocasen. Hoy, que pude estar en uno de sus conciertos pude comprobarlo: este grupo sí te pone bien las pilas, te dejan más cargado que el conejito rosado de Duracell y pueden llevarte a estados de euforia alucinantes.

Uno de mis discos favoritos es Elephunk, tercer disco de The Black Eyed Peas, un álbum realmente variado siempre marcado por sus toques persistentes de hip-hop, o sea, un hip-hop progresivo, más open. El tener la pista de Bo Mambo de Yma Sumac para la canción Hands up de por sí es meterse al bolsillo a todos los peruanos. Latin girls a toda Hispanoamérica y Where is the love? A todo el mundo. No, no haré el papel de un fonólogo, soy melómano –creo–, y lo único que puedo decirles es “si no han escuchado el disco completo, háganlo”. Disco que le valió la fama al cuarteto gracias a Shut up y Let’s get it started, que la califiqué como la mejor canción del 2004. Fui tan hincha que llegué a soñar con uno de sus conciertos y me vi tonenando con ellos. Para esa época a las justas llegaba Olga Tañón y era lo más cercano a un buen concierto que podíamos tener, hasta que la hija de Romulo Ratón, congresista de buena curul, bajo la ley “averiguar” bajó los impuestos para los conciertos. Ahora disfrutamos de conciertos como los de Kiss (que ya están reviejo), Greenday, Aerosmith, Franz Ferdinand, Oasis, etc… etc… y a la tía Olga Tañón no lo queda otra que irse a recursear a Arequipa y al norte… fácil en unos años la vemos hacer un festival con Marc Anthony y Dina Páucar en Chincha.

Los años pasaron, comencé a escuchar otros sonidos, ellos sacaron el Monkey Business, elevaron su fama, chorrearon energía en Pump it y se despidieron un muy buen tiempo.

Fergie, una divinidad hecha mujer fue la que primero sacó disco, The Duchest. Claro, pareceré medio fresa (hasta maricueca) mencionarlo, pero no había día que no escuche Fergalicious y me ponga a corearlo (en algunos casos bailarlo) en el verano del 2007. Hasta el 14 de febrero la enrolé con una anécdota de hotel.

Will.I.Am también sacó disco como solista. Aunque entre ellos se necesitaban, todos estábamos acostumbrados a escucharlos cantar juntos.

El año pasado sacaron The E.N.D, una patada al cerebro cuando lo escuché por primera vez. Imaginaba que tendrían que sacar algo que supere a sus trabajos anteriores, porque así son ellos. Ya eran otras épocas además. Ya no había quinos, sólo salidas de fin de semana con los amigos de la universidad, I gotta feeling era la imperdible ahora. Sin embargo Imma be Rocking that body es la que me llena de las mismas energías como lo hacía Let’s get it started. Esas mismas energías con las que el sábado 13 grité hasta quedarme afónico y salté (con las piernas adormecidas por 3 horas de espera).

Cuando estuve en agosto por Lima ya estuve enterando de la presentación que iban a hacer, así que ganas fueron las que me sobraron desde ese momento, fue como si parte de mi adolescencia se volcara hacía mí, más que una reminiscencia, y me volviese loco Black Eyed Peas nuevamente. Viajé el jueves de la semana pasada porque el viernes tenía que recoger el CD que ganó Malicha en la cuenta oficial de Facebook de los organizadores del concierto. La cosa era gane una de las entradas dobles viajen conmigo, pero por seis segundos quedó en segundo lugar… así que merecida su chapa: Malicha Flores Nano. De paso también para ver si el grupo se dejaría tomar fotos en el aeropuerto u hotel así como en marzo que fui a recibir con la gente a Franz Ferdinand antes del concierto roquerazo que ofrecieron.

Un viernes nublado. Fui a Santa Catalina para pedir el grandioso disco para no ver la cara de Malicha a mi regreso, la misma que habrá puesto Lourdes cuando le dijeron que por poquito “casi” gana. Debe ser horrible, más bien no he pasado algo así creo, aunque me hayan atrasado un montón de veces… bah, siempre he sido quedado para esas cosas.

Por la tarde fui a la cabina (en el que trabajé entre el 2007 y 2008 y ahora trabajo sólo en las vacaciones) y me encontré con el dueño, Antonio. Nos pusimos a lorear como siempre, y sí, no es que quiera meter chamullo o floro, pero siempre he creído que son pocas las personas con las que inicias una conversa y no quieres acabarla nunca. Me dio la cámara ¿de fotos? De Jesús, el otro pata que también trabajo allí, que previo acuerdo cedió prestármela nuevamente. Fui para Miraflores, específicamente mi destino era el hotel Marriot, sin embargo… me dio ganas de bajarme antes y caminar por la Costa verde para bisbisar el tenue sol que había salido. Antes solía pasear en bici con un viejo amigo por esa zona, ahora sólo me quedó hacer triking.

Llegué, me mezclé entre la chibolada que esperaba a las afueras de hotel gritando: “BacaYpis, BacaYpis, Pis”. 
Estuve como media hora con la cámara lista, y nada… estaba entre chiquillos de 14 a 16 años, casi la edad en la que empecé a escucharlos y me dio algo de nostalgia. Los minutos pasaban y naca la pirinaca. Así que para no aburrirnos tuvo que haber algo de chongo, unos chibolos escribieron en una hoja “Pelao” y usaron al botones (un señor negro y calvo) como su nuevo ídolo, lo más cercano que se vio a los Black Eyed Peas que fácil estarían resaqueados luego de estar de after party en Chile. Bueno, el que ahora sea una tendencia usar gente como puerquitos de burla, no es culpa de Tongo, ni de los otros.

Hubiese preferido seguir esperando, pero tenía que regresar a mi casa porque sólo había un juego de llaves y mi tío se quedaría en la calle, eso pensaba y dejé de pensarlo cuando vino a las 7 de la mañana del día siguiente. Bueno, todo monse me quedé a ver TV mientras me embutía de panes con queso Edam, no pude evitar, el viajé me dejó agotado y me fui al sobre para recuperar algo de energías para el día siguiente: el día más esperado del año.

Desperté y todo tembloroso me alisté, en mi mente sólo había una frase: BacaYpis, no, no, Black Eyed Peas. 

Tenía una invitación para almorzar en Chaclacayo y caballero: tuve que pasar por la carretera central que ahora es un caos y los carros toman más desvíos. Desvíos y no desviados.


Algo que sí siempre tendré en mente es que si me espera un concierto es no pedir chancho, ya que pedí un adobo arequipeño y me dejó la boca secaza.


Me bajé en la avenida Separadora Racial, perdón, Separadora Industrial. Chapé un carro porque no vi ni un mototaxi a la vista y con… había olvidado del cercazo que hay. Pregunté a un vigilante: Maestro, ¿cómo hago ahora para cruzar para el estadio? Mejor anda para allá (a la dirección de Separadora Industrial) porque para allá (lado contrario) caminarás ocho o diez cuadras.
PLOP

Caminé, caminé. Algunos pequeños grupos que también caminaban iban a los lejos. Refunfuñaba por tremendo cerco que luce adornado de flores, hojas, hierbas (no sé cuáles específicamente) y maleza.

Hasta que llegué y la cola para la zona en el que estaba corta aún. Tomé mi segunda botella de agua y desdeñaba las consecuencias que podría traerme. Ya en la cosa tocaba esperar hasta las 6 de la tarde a que abran la puerta, ahí me hice de un brother, Franz. Tomé mi tercera botella de agua porque la lengua se me estaba pegando al paladar superior.

Llegó la hora indicada y pasamos corriendo, logramos posicionarnos en la primera fila de la zona VIP. Sólo había un detalle: el concierto empezaba a las 9 de la noche. Nooo. Faltaban 3 horas y nica nos podíamos mover de ahí, ni al baño o acabábamos al final de la zona. Las horas se hicieron interminables. Es cuando la Teoría de la Relatividad de Einstein me llega adonde no me cae el sol.

Unas chibolas pitucas se pusieron detrás de nosotros. En plan de las 7 pusieron a un DJ más tela que sólo se puso a loquear con una pista y con el mismo beat. Nos ardían las piernas ya. Las chibolas se sentaron porque no tenían donde sostenerse, al menos nosotros podíamos hacerlo de las barandas que limitaba nuestro sector.

La gaseosa a 6 lucas, el chorizan a 10, un choropan debía llamarse. Se escuchaba mucho esta conversación con los que expendían.
   -¿A cuánto está eso?
   -10 soles, 10 soles.
   -¡Diez soles¡
   -Sí, ¿quiere?
   -¿No quieres metértelo al c*lo mejor?

Y lo mismo sucedió con la señora que vendía dulces, cancha y barquillos. ¿Cancha? Sí, para los salvajes.
Sólo que un poco de impotencia me embargaba cuando miraba la zona Platinium… snif. Desde donde pude haberle visto las yucazas al Fergie.

Nueve de la noche y nada. El DJ paró y todos aplaudimos, no por lo que hizo, sino para que ya se vaya.
Comenzaron a probar las luces y nada.

Nueve y media y nada… más luces y música de fondo.

Nueve y cuarenta y dos. Seguían las tandas comerciales en las pantallas gigantes que pusieron.

Nueve y cuarenta y cinco. Se apagan todas las luces y la gente comienza a gritar de la emoción. Todo está apagado y no se escucha nada hasta que…

En las pantallas laterales sale el rostro virtual de color verde (que es la porta de su disco) y comienza a darnos la bienvenida al concierto, unas luces circulan por el escenario, no lo podía creer. Un sonido resonante comienza a emerger del sonido y va en aumento. Sale APL bajo la luz verde, luego Taboo, entre gritos desesperados y vitores: Fergie y finalmente Will.I.Am. Todos con sus posturas a lo Power Ranger. Hey Hey Hey Hey Hey Hey ¡Liiima!

Arranca el concierto con mi canción favorita: Let’s get it started. Taboo, que habla bien el español por ser mexicano, nos dice que es el último concierto de su gira The E.N.D.

Siguen con Rock that body que nos hace saltar como si nunca lo hubiésemos hecho y mover los brazos como los robots plateados con brazos de parlantes que danzaban alrededor de ellos.

Con un ¡Hola Perú! Fergie arranca contorneándose (entre suspiros de chicos y chicas que dicen: me vuelvo lesbiana) y Meet me halfway pone el escenario como un universo.

Will.I.Am continúa con el piano rojo y Alive es la siguiente canción.

El primer single del Monkey Businnes y ya raramente cantada en sus conciertos: Don’t punk with my heart. Todos salen de escenario y queda Will.I.Am que comienza a rapear con los mensajes que le llegaron desde los Blackberry y con un corito muy contagioso como “In Liiima, in Lima, Perú, Perú, Perú”. Fue en ese entonces que me emocioné más sin recurrir a saltar y gritar… era otra emoción, porque estaba sintiendo la esencia de los negritos ahí.

Vuelven con nuevos trajes y la emocionante Imma be comienza a mover nuestros cuerpos, llamo a Malicha para que escuche el concert. Llega la parte en la que bajan la velocidad de y comenzamos a cargar con ¡On and on and on and o and ON AND!… me pareció perder el control, que mis dientes se han salido y tengo el alma afuera, tengo más energías que nunca.

Fergie y APL se ponen a gilear… y suena el trompeteo de My humps. El escenario se convierte en los amplificadores de un equipo de sonido. Fergie queda sola y dice: The peruvians latin’s mamas y… sí, la más esperada: Hey mama. No aguanté y me puse a bailar como un loco y todo el escenario tomaba forma minimalista con el título de la canción. La continuaron con Mas que nada… que menos me gusta.

Vino la caída de Fergie mientras cantaba Missing you.

Ahora tocaba que cada uno salga a hacer su personal concert. El escenario cargaba a cada uno como si fuesen androides.
APL y su Bebot. Causó más furor cuando hizo sus pasitos de baile como en el video clip de Hey mama.

Para Tabbo las pantallas fungen de juego de arcade (famoso en los 90 por Sega) y sí, lo admito, se metió al bolsillo a todo el público luego que en medio discurso se le quebró la voz por la emoción. Su español mexicanizado igual convención. Hasta que dice: quiero presentar a un buen amigo que es colombiano. Todos nos quedamos frío. Juanes… que sale en las pantallas. Claro, una grabación… y la bandera peruana aparece en todas las pantallas. Canta, Latin girls y La paga… se despide con un trans de los noventa y todos quedamos más que felices.

Ahora tocaba la parte más alucinante…

Will.I.Am… I.Am.Robot
Una nave desciende (formada por las pantallas), los sonidos psicodélicos le dan más ese aire futurista. Y sale… él, vestido totalmente de platino hasta los ojos. Llega hasta la parte central de la pasarela rectangular puesta. ¿Quieres mash? Levántate y parte de su cubículo se erige… entonces el tono se arma con canciones como Thriller, Sweet dreams, Otherside, Smell like teen spirit, The time (el nuevo single de su próximo disco) y más… vuelve a su nave y despega.
Le sigue un intermedio con un video bien pastrulo.
Regresan con Pump it que nos hace delirar, la continúan con Bow bow poom que hace sentir al público en otra dimensión.

Ya antes de irse Taboo pide formar un corazón con los dedos para cantar Where is the love?

Y el fin de fiesta: I gotta feeling. Agradecen, salen paleitos y forman un manto de felicidad. Es el último concierto, claro. Se lo merece. Y con eso The. E.N.D

Salgo acompañado de Franz, quien también tiene las piernas adormecidas y está afónico. Fuimos lateando hasta la avenida La Molina porque no había un pito carro por la Javier Prado Este y como él vive en San Miguel… teníamos la misma ruta. Ya entre Sucre y la Av. La Marina nos despedimos. Llegué como a las 3 de la mañana y me quedé realmente feliz para dormir.

Al día siguiente volví a la cabina para bajar lo que pude grabar y fotografiar del concierto y devolverle la cámara a Jesús.

Andaba agujaza (misio), fui para el terminal y tomé un carro que ni se llenaba. Nuevamente la carretera central adornado de propagandas, cantantes folclóricos contemporáneos que ya parecen albinos. Contaminación y más smog.

Llegué casi de madrugada y Tefa me llama: Pete, te he estado llamando toda la tarde. Mañana empiezan las parciales.

Me quedé sin palabras y me puse a dormir.

Hasta el próximo lunes. Aunque esta semana haya sido un miércoles de infiel.

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