Desde el nido calorífero
Hoy miraba desde el tercer piso, los automóviles y las personas se movían a un solo compás. Quise bajar y estropearlo todo. Pero me animé a escribir. Desde el nido calorífero El éxtasis, un río desbordante bajan de tu boca. A mi grava, palabras desesperadas que murieron en el intento. Encierras a las aves que revolotean tu futuro descalzo y busco navajas para las alas nacidas en tu pecho. El anhelo, mi nido calorífero de desconsuelo y acumulación de guijarros solos. A tu laguna, sed de obsesión que aprisiona cantos y mares vacíos. Vuelvo a ver por la ventana y todo sigue siendo igual. Es tiempo de abrir la puerta y salir. Hasta un próximo lunes.